Nuestra alegría ante el Acuerdo sobre Identificación y entrega de Desaparecidos en el Marco del conflicto armado

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Varios lugares de Colombia, 18 de octubre 2015

Señor Presidente

JUAN MANUEL SANTOS

Señor

TIMOLEÓN JIMÉNEZ

Comandante Máximo de las FARC EP

Señor

NICOLAS RODRÍGUEZ BAUTISTA

Comandante Máximo del ELN

Ref.: Nuestra alegría ante el Acuerdo sobre Identificación y entrega de Desaparecidos en el Marco del conflicto armado.

Reciban un fraterno saludo,

Nuestra Red Comunidades Construyendo Paz en los Territorios – CONPAZ –, que representamos 135 organizaciones de 13 departamentos de Colombia, como víctimas de Estado y del conflicto armado reconocemos y celebramos hoy el acuerdo entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC – EP, sobre los y las desaparecidos-as, lo reconocemos como otro avance significativo en el reconocimiento del derecho a la verdad, a la justicia, a la reparación y la no repetición.

El Acuerdo es una oportunidad para que las dimensiones del drama de la desaparición forzada, de nuestros desaparecidos, sea reconocido, dimensionado en toda su profundidad.

Para nosotros es importante recuperar los restos de nuestros habitantes rurales y urbanos sobre los cuales se ha creado la Noche y la Niebla poder llevar a cabo nuestros duelos, darles sepultura y dignificar sus vidas.

Como lo expresábamos en  una carta el 28 de mayo, “Todos tenemos derecho a entierro digno, combatientes y no combatientes, a que nuestros cuerpos sean respetados y a que nuestros sentimientos e ideas, nuestras acciones no sean motivo para sustraernos, torturarnos, limitar las libertades, ocultar la identidad, desaparecer cualquier rastro de un ser humano, para aleccionar su entorno cercano e íntimo. En nuestras comunidades también estamos esperando a nuestros desaparecidos a manos del Estado y de los grupos que como parte de la estrategia aleccionadora y de impunidad como ha sido el paramilitarismo”.

Hoy se abre otra esperanza para esperar respuesta del Estado ante nuestro drama, ante mecanismos ya existentes que han tenido nulos avances y se han convertido en parte de la retórica institucional como la Comisión de Búsqueda.

En nuestra propuesta de Comisión de la Verdad planteamos la necesidad de crear una Sub Comisión para los desaparecidos forzados, con carácter regional, con capacidad de esclarecer, identificar, buscar como mecanismo concreto de iniciar un proceso de reparación y de justicia, la que sentimos ha sido retomada en el Acuerdo

Consideramos que la Unidad Especial responde a ese deseo de muchas organizaciones que reclamamos por nuestros más de 45 mil desaparecidos forzados, según alguno registros oficiales, pero se requiere disposición real interinstitucional, eficacia en su actuación con indicadores precisos y la financiación para su actuación, entre ella, para nuestra participación activa.

Hoy queremos dejar en su conocimiento algunas de nuestras inquietudes:

  1. Si bien comprendemos que hay una Acuerdo en Materia de Desaparición bajo un principio fundamental que es el humanitario, este punto de partida no puede desvincularse de los derechos a la verdad, a la justicia, a la reparación y las garantías de no reparación, no lo puede sustituir. El aparato judicial colombiano ha sido omisivo, negligente en actuar en nuestros casos de desaparecidos forzados y ha encubierto a los responsables
  2. La dimensión humanitaria no puede desconocer la necesaria diferenciación y responsabilidad del Estado y de las guerrillas. El Estado ha desarrollado como parte de su estrategia de control y de persecución la desaparición forzada de personas, por lo menos desde 1978, y quizás antes, el garante de la vida y la libertad, se ha convertido en su negador.
  3. Nuestros desaparecidos no están enmarcadas como víctimas en el marco del conflicto armado. Nuestros desaparecidos lo fueron siendo civiles, a nuestros desaparecidos se les hizo este daño irreparable, que se prolonga en el tiempo, sobre sus seres queridos, sobre nuestras organizaciones de las que fueron parte, y sobre las posibilidades reales de otra democracia. No son víctimas del conflicto armado, no participaban en las hostilidades, y por tanto, su desaparición forzada no es en el marco del conflicto.
  4. Si las guerrillas han privado de la libertad a personas, y en esa condición ha imposibilitado su regreso o se han muerto en cautiverio, deben responder y devolver los restos a sus familiares. La responsabilidad que les compete a las guerrillas, no puede usarse como medio para que el Estado evada sus responsabilidades e invisibilice nuestra realidad y su responsabilidad.
  5.  El Estado durante muchos años, uso esa técnica y mecanismo de horror, crimen de lesa humanidad, como la desaparición forzada, y debe reconocerlo en el Sistema Integral, como la Comisión de la Verdad, su responsabilidad en este denegación del respeto a la dignidad humana. Justo si se quiere que este sea el punto central de los Acuerdos.
  6. Antes de que se legitime a la Comisión Nacional de Búsqueda a través de este Acuerdo, debe evaluarse su papel,  pues para nosotros se ha convertido en un aparato, que cómo hoy existe, no es eficaz; no ha impedido ni la consumación de la desaparición ni ha posibilitado que alguno de nuestros desaparecidos haya regresado con vida o que  sepa de su paradero.
  7. Este Acuerdo sobre la desaparición forzada para que realmente este enmarcado en la Comisión de Esclarecimiento y la Jurisdicción Especial de Paz,  es parte de la Justicia reparadora, si y solo si, los responsables contribuyen con la verdad a identificar los lugares en donde han dejado a nuestros desaparecidos, y por qué los desaparecieron. La negación de los responsables  como ha ocurrido en el caso del Palacio de Justicia, en La Escombrera, en Putumayo y en Meta no contribuye al deseo y los derechos de nosotros las víctimas.
  8. Como Red estamos dispuestos-as en asumir nuestra participación directa en las acciones que sean necesarias pero esperamos que el Estado sea eficaz, respetuoso y coherente con lo que hoy insiste en decir: que somos el centro de los Acuerdos.
  9. Al Acuerdo, como lo hemos planteado en nuestra propuesta de Comisión de la Verdad presentada a ustedes, como parte del deber de la memoria y de la dignificación, hemos señalado que los lugares en dónde nuestros seres queridos fueron desaparecidos o en donde sean hallados se conviertan en Monumentos dentro de una propuesta estética que estamos elaborando con SIN OLVIDO.
  10. En este deber de la memoria, los hallazgos en las regiones de nuestros seres queridos, deben en la perspectiva del derecho reparador, incluirse  en nuestras propuestas  educación primaria, secundaria y superior; de la propuesta de comunicación en la radio, la televisión comunitaria;  las propuestas agroambientales como mecanismos eficaces para construir y consolidar una paz con Justicia socioambiental.
  11. Una garantía de no repetición es el desmonte del paramilitarismo, y de esa estrategia inoculada en agentes del Estado, si eso no se cambia, no habrá una real garantía de no repetición en los eventuales pos acuerdos y en la garantía para que podamos como comunidades expresarnos y organizarnos en libertad. Servirá de mucho que las guerrillas se conviertan en un movimiento de expresión eminentemente política sin el uso de las armas, pero todo será vano, si no hay un desmonte y desarme real de las mentalidades y estrategias criminales del Estado.

Dejamos estas consideraciones y esperamos su respuesta,

 COMUNIDADES CONSTRUYENDO PAZ EN LOS TERRITORIOS – CONPAZ –

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