Mes: mayo 2014

“Lo que pasa en Buenaventura es un escándalo para Colombia”: José Miguel Vivanco

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Zona humanitaria La Playita
Zona humanitaria La Playita

El hombre llegó a las once y media de la mañana a La Playita de Buenaventura, ese barrio de puentes y casas de palafito que parecen flotar sobre la marea. Fue el pasado lunes. Detrás de él, decenas de policías y soldados de Infantería de Marina. En la calle Puente de los Nayeros, donde la comunidad instaló una puerta para cerrarle el paso a los violentos y declaró ese sitio como una ‘zona humanitaria’, al visitante lo recibieron con el estruendo de una chirimía. Los pescadores y las mujeres salieron a las calles para darle la bienvenida; mientras los niños se le lanzaron y lo tomaron de las manos.

Algunos, que no sabían quién era ese señor de acento extraño, miraban asombrados. Otros, sin embargo, tenían claro que ese visitante: José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch (HRW), es un aliado en su lucha contra la violencia y el olvido.

Y es que, aunque el país ya conocía de la crítica situación del Puerto, el informe que publicó esta ONG hace dos meses -que revela cifras aterradoras de desplazamientos, desapariciones, desmembramientos- hizo que el mundo se enterara de que en Colombia existe un puerto sumergido en el miedo. Porque, para este chileno, hoy en el continente es difícil encontrar una situación más grave que la de Buenaventura.

Al día siguiente de su visita al Puerto, Vivanco estuvo en la Universidad Javeriana de Cali, donde le confesó a El País que le sorprendió ver que en el puerto más importante del pacífico colombiano “hay familias que viven sobre la basura”.

Usted estuvo el lunes en Buenaventura, recorrió las calles, habló con la gente, ¿percibió ese miedo que hay en el Puerto por la crisis de violencia?
Mire, yo logré apreciar una sensación de inseguridad muy fuerte y solo algo de alivio temporal por la atención que ha tenido Buenaventura en los últimos meses y por la presencia de la Infantería de Marina y de la Policía, que ha hecho sentir a los habitantes menos abandonados; pero es claro que las mafias que operan en Buenaventura, que son los ‘Urabeños’ y la ‘Empresa’, siguen actuando del mismo modo, siguen cobrando ‘vacunas’ a todos, incluso a los que sobreviven en condiciones casi indignas y tienen que contribuir con esas extorsiones o sino se arriesgan a ser asesinados.

El día de la visita me entregaron información muy sólida de casos de desapariciones, reclutamiento de menores, amenazas, desmembramientos y abusos contra las mujeres que han ocurrido después de la llamada militarización.

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